lifting

¿Sabes qué es el 'lifting' japonés?

Con la ayuda de Claudia di Paolo, experta en esta técnica estética no invasiva, te contamos sus secretos

by Pilar Hernán

Asia está de moda, al menos en lo que al universo beauty se refiere. Si hace poco te hablábamos del auténtico boom de la cosmética coreana, ahora tenemos que hablarte de una técnica que nos ha cautivado: el lifting japonés. ¿Has oído hablar de este protocolo, también llamado lifting sin cirugía? Tranquila... Si no estás aún al día, ¡sigue leyendo! Contamos con la ayuda de una de sus principales mentoras, Claudia di Paolo, facialista y beauty hunter que ha hecho de este procedimiento el sello de muchos de sus tratamientos.

Su origen, en Japón

Hablamos de una solución antiedad que viene, como decíamos, de Japón. De nuevo, hacemos nuestra una técnica que viene del país nipón. “Las orientales (japonesas, coreanas…) son las verdaderas expertas en el cuidado de la piel y los resultados se pueden apreciar claramente al observarlas. Su cultura de preservar la belleza natural es completamente diferente a la nuestra. Ellas empiezan a cuidar la piel desde muy jóvenes, de modo que es muy complicado saber la edad que tiene una mujer asiática a simple vista”, nos explica Di Paolo, que apunta que este lífting, que puede presumir de ser una alternativa real a los tratamientos invasivos, es, sin lugar a dudas, la piedra angular de las técnicas de su centro: “Todos nuestros tratamientos faciales se basan en la técnica del lifting japonés, que es nuestro gran éxito frente a otras alternativas de tratamientos más invasivos, como aparatología o tratamientos médico-estéticos tipo botox”.

 

El lifting japonés es una técnica única que se basa en la combinación de un conjunto de maniobras faciales procedentes de técnicas milenarias, con los potentes activos de los cosméticos, -en el caso del centro de Claudia di Paolo, de la firma cosmética EviDens de Beauté-. Las maniobras faciales empleadas trabajan músculo a músculo y actúan en las capas más profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno, elastina, los nervios faciales, la musculatura subcutánea y las células de la piel que benefician y aumentan la circulación sanguínea, haciendo llegar los nutrientes del complejo cosmético utilizado a todos los rincones del rostro. Nos explican que es como llevar la piel al gimnasio, ya que la musculatura facial, como el resto de los músculos del cuerpo, tiene memoria, y si se le acostumbra a trabajar, el tratamiento perdura en el tiempo.

 

¿Cuál es el protocolo, paso a paso?

Paso 1.  Se dermoanaliza la piel y se determinan sus carencias para escoger el complejo de activos con el que se va a trabajar. 

Paso 2. Se realiza un desbloqueo a nivel de cuello y cervicales y un masaje sacrocraneal que libera la tensión muscular, deshace las contracturas del tejido y permite una adecuada irrigación sanguínea para que los nutrientes lleguen a todos los rincones, las toxinas e impurezas se eliminen, y se favorezca el flujo sanguíneo, contribuyendo a descongestionar y a deshinchar el rostro.

Paso 3. Limpieza profunda de la piel: se aplica exfoliante para eliminar las células muertas. Al incrementar la temperatura cutánea con la ayuda de las maniobras faciales, se logran eliminar las bacterias que se encuentran profundamente fijadas en la piel y que los limpiadores habituales no llegan a eliminar. Además, se reduce el exceso de sebo y se eliminan toxinas, impurezas y células muertas.

Paso 4. Se aplica la primera parte del activo específico con el conjunto de maniobras faciales adecuadas para el tipo de afección de la piel que se va a tratar. 

Paso 5. Se retira el exceso del primer activo y se aplica en forma de mascarilla la segunda parte del concentrado. Se deja reposar 10 minutos y se procede a realizar un masaje elevador de músculo, que cuenta con 13 maniobras faciales que trabajan redefiniendo el óvalo, elevando la musculatura y borrando los signos de expresión.

Paso 6. Se retira el exceso de producto y se finaliza con crema de día y sérum.

 

 

Diferentes necesidades de la piel

Cada piel, es obvio, tiene unos u otros problemas. Por eso, “dentro de esta técnica hay 54 maniobras faciales procedentes de técnicas milenarias y activos específicos para las distintas afecciones de la piel. Si una piel está deshidratada o es seca, el activo que se usará serán aminoácidos, que son los responsables de capturar y retener el agua en la piel, además de unas maniobras faciales específicas que van a trabajar de manera subcutánea estimulando la producción de colágeno y elastina, activando los fibrablastos, para conseguir el estado de hidratación óptima. Y así sucesivamente en los diferentes casos: una piel con falta de densidad, una piel con flacidez, una piel que necesita una regeneración, una piel con una producción de lípidos por encima de lo normal… La principal indicación es tratar y prevenir el envejecimiento prematuro de la piel. Es una técnica apropiada para todo el mundo, para todos los problemas y estados de la piel”, nos explica Claudia di Paolo.

Como es lógico, quienes usan esta técnica en cabina tienen que tener una formación específica muy concreta. “Es imprescindible. Nuestra formación inicial la hemos realizado en Japón y periódicamente recibimos a nuestras terapeutas japonesas, que nos visitan para reforzarla”, nos explica.

 

​​¿Efecto 'lifting'?

Una de las dudas que nos surge es la duración del efecto lifting, y es la propia Claudia di Paolo la que nos corrige: “Realmente no es un efecto lifting, esta técnica trabaja para conseguir un lifting real en la piel. No para conseguir un efecto, sino para conseguir un resultado real de alistamiento de las arrugas, de mejoría en la densidad y la firmeza de la piel, en el tono, para reducir las marcas y las manchas faciales… Trabaja para conseguir una mejora real ante cualquier signo de envejecimiento de la piel”.

Y, ¿cómo conseguimos esto? “Es necesario trabajar en curas de 5 sesiones. En una sola sesión individual se puede conseguir un efecto de inyección de vitaminas sobre la piel, con resultados visibles de manera inmediata. Pero para restablecer los valores óptimos de cada piel se necesita un tratamiento intensivo durante 5 semanas consecutivas (1 vez a la semana). La explicación de esta cura de cinco sesiones es respetar el ciclo celular de 28 días de vida de las células de la piel, para obtener el cien por cien de resultado. Dependiendo del tipo de piel, de sus cuidados en casa, del ritmo de vida, de la edad… se realiza un diagnóstico al cliente y se le hace una recomendación de cuál sería el mantenimiento óptimo”, nos explica la experta, que vive una nueva experiencia profesional: abrir centro en París. “Lo afronto con una gran ilusión y una fuerte motivación, ya que París para mí es el centro de la belleza y el lujo. Es un reto y a la vez una gran motivación para subir mi nivel de exigencia, es como competir en una liga de belleza superior”, concluye.

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