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Recetas fáciles para preparar con antelación y disfrutar de la última noche del año

Esperar al último momento puede causarnos algún que otro disgusto y, a estas alturas de la Navidad, puede que estés un poco cansado de la cocina. No desesperes. Prepara tu próximo menú con antelación y disfruta de la cena como los demás.

by si Marta Romero

Ya lo decía hace un par de años uno de esos entrañables anuncios que todas las navidades trata de sensibilizarnos frente a algo: estas fiestas no son para encerrarse en la cocina, no son para que trabaje solo uno o para que a quien le toque no se quite el delantal ni para sentarse a la mesa. Estas fiestas son para disfrutar en cada momento, tanto de los preparativos como del durante y del después. Lo mejor es cocinar sin prisas, dedicándole el tiempo que cada plato se merece, pero sin dejar que estas tareas dominen toda nuestra noche. Por eso, incluye en tu menú recetas que puedas dejar hecha con anterioridad. Nosotros te damos algunas ideas.

UN CONSOMÉ O UNA CREMA

En las comidas y cenas navideñas, solemos pecar de excesos y, entre el primero y el segundo, nos gusta meter un pequeño plato de cuchara. Si eres de los que hace un caldo por si acaso, estás de enhorabuena, porque es una de las recetas que puedes preparar con antelación sin que pierda un ápice de sabor. Además, si no sabes si al final lo utilizarás o no, siempre puedes congelarla –salvo que lleve patata o una gran cantidad de ingredientes lácteos-. Te proponemos una muy original: una crema de níscalos.

Ingredientes: 500 g de níscalos, 2 yogures naturales, 250 ml de caldo de ave, 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta.

Preparación:

  1. Lavamos y troceamos los níscalos, secándolos con un trapo.
  2. Rehogamos a fuego medio con un poco de aceite de oliva durante 5 minutos. Salpimentamos, añadimos el caldo de ave y dejamos cocer unos 10 minutos.
  3. Lo echamos todo en un vaso de batidora, agregamos los yogures y trituramos hasta que nos quede una crema fina. Puedes decorara con un poco de perejil, unos pequeños trozos de pan salteados o jamón serrano picado.

APERITIVOS A BASE DE AHUMADOS

El salmón ahumado, un producto que ya te adelantamos la semana pasada que siempre es un must en esto de las comidas navideñas, es además un ingrediente que puede darnos unos excelentes entrantes y que, bien refrigerados, nos puede aguantar perfectos hasta el día siguiente. Además, suelen ser recetas muy sencillas pero resultonas. Prueba con alguno de estos canapés en los que se mezcla con el queso, con estas tapas de gran sabor mediterráneo o, si lo prefieres, con un entrante algo más contundente como un tartar en el que podrás modificar el salmón ahumado por atún rojo, bacalao o palometa.

UN HUMUS CASERO

Cada vez es más habitual ese sírvase usted mismo que nos hace componer una cena con un pequeño bufé de quesos o patés para que cada invitado vaya picando lo que más le apetezca. Sin duda, una opción que nos dejará dedicarle más tiempo a otros platos. Si quieres ser un poco más original, te proponemos que este año des la opción de dipear con un humus casero como este.

Ingredientes: 400 g de garbanzos cocidos, 2 cucharadas de pasta de sésamo (tahini), 1 diente de ajo, 1 limón, 4 cucharadas de aceite de oliva, un poco de pimentón y una pizca de sal.

Preparación:

  1. Pelamos y picamos el ajo.
  2. Trituramos los garbanzos en una batidora de vaso, añadimos la pasta de sésamo, el ajo picado, 2 cucharadas de aceite y el zumo de un limón con la pizca de sal.
  3. Cuando hayamos conseguido una especie de puré, corregimos de sal si es necesario. Lo podemos servir en pequeños cuencos repartidos por la mesa, espolvoreando un poco de pimentón a modo de decoración y un par de cucharadas de aceite de oliva.

Para mojar, corta pequeños triángulos de pan de pita y tuéstalos un poco antes, pon pequeñas cucharitas y tostadas de pan para que cada uno coja lo que quiera o compra un par de bolsas de zanahorias y apio cortado y lavado, colocándolo en cuencos junto al humus.

UN PASTEL SALADO

De la misma forma, cada vez son más los que dejan a un lado los grandes platos principales y sirven opciones más ligeras que poder alternar con otros para un menú más dinámico y variado. Así, los pasteles de carne, pollo o pescado son opciones deliciosas que te permiten también dejarlos preparados con anterioridad. Puedes elegir un tradicional pastel de pescado, otro de verduras (como este de berenjenas y champiñones) que además sirve como guarnición perfecta si quieres mantener ese principal o recetas más exóticas, como este pastel de atún, queso y chipotle.

UNA TARTA HELADA O SEMIFRÍA

Por último, el postre es quizás lo que más nos puede salvar en este sentido. La gran mayoría de ellos se pueden dejar hechos con anterioridad, solo tiene que quedarte sitio en el frigorífico (quizás, lo más difícil). Evita aquellos que lleven nata, chantilly o merengue (que suelen quedar mejor si se realizan al momento) y elige una tarta helada o semifría. Tan solo necesitarás sacarla unos minutos antes de servirla, para que coja la temperatura adecuada. Opciones hay muchas: desde tartas para los más chocolateros que pueden ser tan grandes como quieras, hasta su versión en porciones y pequeños vasos –como la mousse de chocolate con queso al brandy de Jerez que te dejamos en este enlace- o una original tarta de yogur con frutos rojos.