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Protocolo exprés para tus comidas y cenas de Navidad

Aunque no seamos expertos en ello y organicemos una cena más bien informal, nunca está de más tener en cuenta estas pequeñas reglas que harán más agradable cualquier reunión en casa.

by Marta Romero

Más allá de utilizar los cubiertos de fuera hacia dentro como nos enseñó la película de Titanic (1997), el protocolo que existe en torno a la correcta organización de una mesa, sus invitados y la ceremonia para servir la comida es un todo un mundo difícil de abordar. Y aún más cuando nos acordamos de que esto existe a escasos días de la gran celebración. Por eso, con la cena de Nochebuena a la vuelta de la esquina, te dejamos unos consejos rápidos para que, sin ser todo un experto en la materia, lo parezcas.

DEBEMOS CONOCER A NUESTROS INVITADOS

Parece una tontería, pero en las comidas de empresa es muy habitual que no lleguemos a saber quién es quién. Intenta enterarte antes y, en el caso de que no se posible, lo mejor es preguntarle directamente el nombre y no dirigirte (nunca) a alguien de forma impersonal.

NO UTILIZAR EL TELÉFONO MÓVIL

Salvo en el excepcional caso de querer sacar una fotografía grupal. Si estás esperando una llamada de vital importancia, es mejor avisarlo antes de sentarte a la mesa y siempre dejando el aparato fuera de ella. Pero seamos sinceros, pocas urgencias existen en Nochebuena o Navidad. Esas urgencias están sentadas a la mesa.

DISPOSICIÓN DE LOS INVITADOS

El protocolo nos ofrece dos posibilidades: el sistema francés, en el que los anfitriones se sientan en el centro de la mesa, y el inglés, en el que estos la presiden. Y, en todo caso, los invitados de mayor rango (o edad) se sentarán siempre a la derecha de cada uno de los anfitriones, intercalando hombres y mujeres. Una regla que se mantendrá para toda la mesa, además de intentar que los matrimonios queden separados, los niños al lado de sus padres y, muy importante, a quien le toque entrar y salir de la cocina, siempre en el sitio más cercano a esta.

CÓMO COLOCAR LA MESA Y HACER BUEN USO DE ELLA

El éxito de todo anfitrión viene, en gran medida, por facilitarles la comida a todos sus invitados. Y el del invitado, saber cómo moverse en la mesa. Aunque aquí el protocolo es enorme, ten en cuenta este resumen:

  1. El mantel de una sola pieza, con el mismo largo por todos sus lados y dejando que se vean las patas solo en el caso de que merezcan la pena.
  2. Las servilletas siempre sobre el plato y, en reuniones familiares, los servilleteros están permitidos y pueden ser una buena forma de personalizar la mesa. Si te ha tocado ser invitado, cuando te sientes, póntela en el regazo y, al terminar, déjala sin doblar al lado del plato.
  3. Los puristas colocan un bajoplato en el que ni se sirve comida ni se retira, y las copas de vino siempre transparentes, que se vea fácilmente su contenido. Además, solo se llenan hasta arriba en el caso del espumoso.
  4. Todos los cubiertos deben estar en la mesa desde el principio, ordenados de fuera hacia dentro; salvo los del postre, que pueden quedarse preparados y servirse con este. Cuando se acaba de comer, se sitúan todos juntos en una misma dirección.
  5. Servir la comida situando una cuchara de apoyo por debajo del tenedor y específicos para cada bandeja.
  6. Si vas a poner un centro de mesa con velas o flores, que su olor no se mezclen con los de la comida. Y mucho cuidado con la altura del mismo, pues no debe interrumpir la visión.
  7. Ten en cuenta la regla inglesa BMW si no sabes cuál es tu pan o tu copa: bread (pan) a la izquierda, en el centro la comida (meal) y, a la derecha, las copas (water).

LOS TEMAS DE CONVERSACIÓN ADECUADOS

Todos sabemos que hay ciertos temas que no se deben tocar, sobre todo, para evitar discusiones. En la mesa se conversa, no se pegan gritos. La famosa Royal Society, creada en Londres en 1660 y formada por los hombres y mujeres más ilustres de la ciencia y la cultura –a la que pertenecen 75 premios Nobel, científicos como Isaac Newton y Stephen Hawking o la Reina Isabel II-, prohibió la política y la religión en sus grandes comidas.

Además, se recomienda no hablar de enfermedades o temas laborales que puedan derivar en una conversación aburrida o incómoda. Tampoco se debe monopolizar una conversación hablando de un mismo tema constantemente o de uno mismo. Nada de ser vulgares, nada de ¡qué aproveche! ni de ser radicales con las críticas. Y los brindis, sutiles y mirando siempre a los ojos.

CUIDA LOS DETALLES

Es lo que hará que una celebración quede o no para el recuerdo y que todos se refieran a ti como el perfecto anfitrión. Pregunta y acuérdate de las posibles intolerancias, alergias o necesidades especiales de tus invitadosveganos o vegetarianos, embarazadas o diabéticos-. Además, no sirvas nunca la comida hasta que estén sentados todos los comensales, como muestra de respeto y, si tienes niños pequeños, en estas fechas ellos se convierten en los protagonistas. Hazles guiños en el menú, en la mesa y deja que su ilusión llene el plato de cada uno de los invitados.