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Microondas: ¿cómo nos afecta su uso?

Son muchas las recetas que se califican como rápidas, sencillas y que tienen a este aparato como el responsable de esos platos milagrosos que se preparan en cinco minutos, pero ¿es realmente bueno cocinar con microondas?

by Blanca García-Orea, dietista y nutricionista

El microondas fue un invento que surgió por casualidad en los años 40, gracias al trabajo de Percy Spencer, un ingeniero inmerso por aquel entonces en una investigación relacionada con radares. En principio, su uso se limitó a la industria alimentaria y no sería hasta mediados de los 70 cuando entró en las cocinas domésticas.

Se trata de un horno cuyas ondas pasan a través de los alimentos y hacen vibrar las moléculas de agua que contienen, generando así energía en forma de calor. Al margen de su historia y de saber cómo funciona, ¿utilizarlos altera los alimentos y puede perjudicar nuestra salud?

Si nos ceñimos al aspecto técnico del aparato, los microondas generan unas ondas electromagnéticas en su interior que se corresponden con un tipo de radiación ‘no ionizante’, la cual no tiene suficiente energía como para alterar a los átomos que forman los alimentos y que podría causar daños irreversibles en los tejidos. Es más, en este tipo de radiación también podríamos incluir la luz solar, las ondas de radio o la energía de radiofrecuencia de los teléfonos móviles.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que los microondas son seguros para la preparación de alimentos si se usan según las instrucciones del fabricante. Esta ya ha diseñado el aparato para que las posibles fugas que pueda haber estén por debajo de lo que marcan los estándares internacionales. Sin embargo, aquellos que estén dañados, sucios o hayan sido modificados sí podrían tener fugas importantes. Por ello, es importante que contemos con seguir algunas medidas de prevención o consejos en cuanto a su utilización:

  • Mantener el horno en buen estado y limpio.
  • La puerta debe estar correctamente cerrada.
  • Intentar no utilizar los microondas que tengan algún daño en el revestimiento externo.
  • No utilizar nunca un microondas que tenga algún tipo de avería hasta que este sea reparado.
  • Alejarse unos 50 cm del horno mientras esté en funcionamiento.
  • Manipular los artículos introducidos en el microondas manteniendo las protecciones que utilizaríamos con un horno convencional.
  • No introducir cuerpos extraños en recipiente con líquido muy caliente, ya que este podría hervir y rebosar, produciendo quemaduras.
  • Utilizar solo contenedores o utensilios que sean aptos para microondas y siempre siguiendo las indicaciones del fabricante. Elige materiales como el vidrio, la silicona o la porcelana antes que otros como el plástico, ya que sus partículas tóxicas podrían migrar a los alimentos.

Por tanto, el uso del microondas no perjudica la salud, siempre que se utilice de forma correcta y con los utensilios adecuados, los alimentos cocinados en ellos no son radiactivos y no suponen un peligro para su consumo. Es más, son tan seguros y tienen el mismo valor nutritivo que los cocinados en un horno tradicional.