Aunque se pueden comprar ya hechos, verás lo satisfactorio que es secar en casa tus propios tomates. Sobre todo porque puedes aprovechar cuando encuentres unos buenos, secarlos, y utilizarlos en diferentes recetas cuando no sea época o no logres dar con unos tomates frescos de calidad

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Esta tradición nos llega de la cocina italiana, especialmente en regiones como Puglia en cuyos paisajes pueden verse montones de tomates secándose al sol. En España, en la zona de Alicante han adoptado esta técnica que también se aplica a las ñoras.

Los tomates secos los puedes incorporar en ensaladas, pastas, arroces, pizzas y en todo tipo de guisos, además de ser una magnífica guarnición para servir con carnes o pescados. En todos los casos nos ofrecen una destacada potencia aromática.

El proceso es secar los tomates, al sol o en el horno, haciendo que pierdan su humedad y concentren su sabor, para posteriormente envasarlos, herméticamente, con aceite de oliva y alguna hierba aromática u otros condimentos.

Vamos a explicar paso a paso cómo se realiza este proceso.

A la hora de elegir los tomates, es recomendable escoger unos pequeños que no contengan excesiva cantidad de agua -nos valdrían hasta los ‘cherry’-. Los lavamos, los secamos y los cortamos en cuartos o en mitades, aunque también podríamos secarlos enteros.

El siguiente paso es echarles sal y pimienta y ponerlos con las semillas hacia arriba encima de una rejilla, que pondremos al sol durante una semana, metiéndolos durante las noches para que no absorban humedad. Podemos taparlos con una red para que no se ensucien.

Si decidimos secarlos en el horno -método menos recomendable porque los tomates se conservan menos tiempo- hay que ponerlos en una bandeja salpimentados y meterlos en el horno pre-calentado a 80 ºC dejando que se sequen entre 6 y 8 horas y dándoles la vuelta de vez en cuando durante este tiempo.

Cuando tengamos los tomates secos, hay que introducirlos en recipientes de cristal esterilizados a los que añadiremos un diente de ajo y una guindilla -o la hierba aromática y/o condimento que prefiramos- y cubriremos con el aceite de oliva, para cerrarlos de forma hermética, asegurándonos de que no queda aire. Esperaremos entre 10 y 15 días antes de consumirlos.

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