Todo en esta vida tiene su técnica. Al menos, para que los resultados sean perfectos. Y como en ¡HOLA! Cocina intentamos buscar siempre la excelencia entre fogones, te desvelamos los trucos para conseguirlo

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Sí, seguramente que muchos de vosotros, al leer el titular de este artículo, habéis pensado que, en realidad, un sándwich sale perfecto siempre o que es algo tan fácil de hacer que no requiere técnica alguna. Sin embargo, conseguir que el queso se funda justo hasta el punto de no desparramarse por todo el plato, llenándolo de grasa o que el pan quede crujiente, se dore, pero no se queme, no es tan fácil. O sí, pero teniendo en cuenta todos los trucos y consejos que vamos a darte. Hacer el sándwich perfecto tiene su técnica.

Un sencillo sándwich de jamón y queso a la plancha -lo que conocemos como sándwich mixto o bikini en Cataluña-, necesita de buenos ingredientes, una temperatura bien estudiada y hacerlo, sobre todo, con cariño. Porque ésta es, sin duda, una de las claves. El mimo y el cuidado, el tomarte tu tiempo aunque esta sea una de las consideradas recetas fáciles y rápidas. Los que servimos fríos, tienen menos misterio y admiten mejor esa inmediatez; pero los que van calientes y a la plancha requieren un poco más de tiempo. En ellos, vamos a centrarnos.

¿Qué ingredientes son los mejores para el éxito de mi sándwich?

Además del pan de molde, que va más en gustos -blanco o integral, con corteza o sin ella-, hay un par de ingredientes en los que debemos poner nuestro foco de atención.

El primero de ellos es el queso. Los que vienen en formato barra son los más cómodos, más que nada porque adaptan su tamaño al pan de molde y suelen fundir bastante bien. Pero no son, seamos sinceros, puramente quesos. Llevan numerosos preparados lácteos y una gran cantidad de sal.

Por tanto, no es obligatorio utilizar este tipo de queso (que generalmente viene acompañado del adjetivo ‘de sándwich’), sino que podemos optar por otros que no sean demasiado duros o curados, para que fundan bien con el calor. Entre ellos, nosotros nos quedamos con los de tipo gouda, emmental, el queso havarti o el gruyère. Se derretirán bien, pero sin llegar a desaparecer o a licuarse tanto que, al final, tenemos un líquido espeso y amarillo desparramado por nuestro plato. 

El otro ingrediente que merece nuestra atención, por la división de opiniones que causa, es la mantequilla, ¿la usamos o no? Pues, si quieres un buen sándwich doradito y crujiente, la respuesta es sí. Pero tranquilo, vamos a darte las claves para poner la mínima cantidad indispensable.

Aquí te dejamos rellenos perfectos para tu sándwich

La técnica definitiva para conseguir el sándwich perfecto

A la hora de hacer un sándwich, podemos utilizar una plancha, una sartén antiadherente o una sandwichera eléctrica. Los resultados pueden ser muy diferentes, pero te vamos a contar una serie de trucos que te ayudarán sea cual sea la herramienta utilizada.

  • Si optamos por una sandwichera eléctrica, lo mejor es usarla con el termostato al mínimo, para que no se nos queme el pan y el queso de su interior se funda por completo.
  • Si optamos por una plancha o sartén, debemos cocinar el sándwich a fuego lento. Aunque no consigamos un tostado homogéneo, como en el primer caso, ésta es nuestra opción favorita, ya que conseguimos que los ingredientes se vayan haciendo lentamente.
  • Es importante darle la vuelta al sándwich y darles tiempo a cada lado, para que las dos capas de queso (sí, os recomendamos poner una por cada rebanada de pan que tengáis) se hagan de la misma forma y, a su vez, puedan cocinar los ingredientes de su interior.
  • Utiliza mantequilla a temperatura ambiente (sácala, al menos, veinte minutos antes de usarla), la extenderás mucho mejor y no crearás boquetes en el pan.
  • Y sí, doble capa: untamos por su cara externa (para que se dore) y por su cara interna (para ayudar y fomentar el cocinado de los ingredientes).
  • Puedes sustituir la mantequilla por mayonesa, ya que esta se extiende mucho mejor, usando una menor cantidad. El pan te quedará igual de crujiente.
  • Tapa la sartén o plancha mientras se dora la cara inferior de tu sándwich y, bajo ningún concepto, lo aplastes con una espátula haciendo demostración de tu fuerza bruta. Deja que tu sándwich se haga durante unos 10 minutos y, después, dale la vuelta. Ten en cuenta que el tiempo dependerá, como siempre, de tu propio fuego.

Y ahora que tenemos claras estas nociones básicas, vamos a practicar con unas cuantas recetas que nos llevan de unos ingredientes a otros para que, cuando acabes de hacerlos, puedas considerarte todo un experto en esto del sándwich.

Paso a paso: sándwich de ternera y queso cheddar

Como hemos visto, con la técnica adecuada, podemos ser muy creativos a la hora de escoger un relleno para nuestro sándwich. Por eso, vamos con la ternera un buen queso para comenzar y darnos un capricho entre rebanadas.

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Paso a paso: sándwich club de jamón ibérico

El sándwich club es un clásico de muchas cartas en los restaurantes. Sin embargo, nosotros vamos a darle una vuelta sustituyendo el pollo por  un poco de jamón ibérico, siempre con un buen tomate y una crema a base de lechuga y patata.

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Paso a paso: sándwich de jamón serrano, queso crema y champiñones

Por último este sándwich es bastante contundente, por lo que no te dejará con hambre aunque lo elijas como plato único en alguna de tus comidas o cenas. Además, en este caso, te dejamos elegir el pan: multicereales, integral e, incluso, tipo brioche.

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