Antioxidante y diurética, esta bebida de origen asiático puede ser uno de los grandes aliados de nuestra salud. Y puedes hacerla tú mismo de manera 100% artesanal

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El té kombucha, con más de dos mil años de historia, es conocido como el elixir de la inmortalidad en la medicina tradicional china, mientras que aquí todavía es una bebida de colores con una burbuja fina que apenas se nota que viene en pequeñas y divertidas botellas de cristal. Sin embargo, ¿qué ocurre si te decimos que se trata de un potente antioxidante, diurético y un gran aliado a la hora de digerir mejor las grasas, mejorando la digestión y dándonos energía para afrontar el día a día? Y de una manera natural y saludable. Ahora sí, hemos captado tu atención.

El té kombucha no es, ni más ni menos, que un té verde (en ocasiones, también puede ser té negro) fermentado con el hongo kombucha, conocido por sus siglas en inglés como scoby, al que se le añaden levadura y azúcar. Con esta fórmula se crea un proceso de fermentación que dota al producto de un conjunto de probióticos y enzimas digestivas con grandes beneficios para nuestra salud. Eso sí, al ser un alimento vivo con un alto contenido de bacterias y fermentado, puede producir acidez en el estómago si se toma en exceso, por lo que no se recomiendan más de dos tazas al día. 

Té kombucha casero paso a paso

Según el equipo de Komvida, experto en la elaboración de esta bebida 100% ecológica, tienen seis sabores diferentes que embotellan y son todo un éxito en el mercado, pero aseguran que todos parten de una mezcla base a la que añaden fruta y zumos ecológicos para fermentarla de nuevo y reducir un poco más su concentración en azúcar. Con ellos hemos hablado para que nos den la receta mágica para poder hacerla en casa, al menos, la más básica, esa de la que siempre parten.

La fórmula básica de esta bebida fermentada es la siguiente: agua, té verde, azúcar de caña y scoby (una simbiosis de levaduras y bacterias), que nos dan como resultado un refresco de burbuja fina, sin azúcar ni gas añadido, sin gluten y vegana que empieza a posicionarse como una alternativa a los refrescos más clásicos. Si luego quieres añadirle sabores, utiliza fruta entera, congelada, licuados o zumos.

Los ingredientes son los cuatro que hemos citado y las cantidades en realidad dependen de tu gusto por una bebida más o menos dulce, de si es para un consumo esporádico e individual o quieres llenar una botella grande con ella. En eso sí que no hay reglas, tendrás que ir probando.

  1. Primero, preparamos una solución de té verde endulzado. Puedes elegir uno negro (el más tradicional) o rojo, pero sus beneficios cambian. Al igual que el azúcar de caña, que puedes sustituir por integral, blanco (el que más fácil fermenta, por lo que puede ser una buena opción si es tu primera vez) u otros tipos de endulzantes, como stevia o miel. Esta mezcla será el alimento de nuestro scoby.
  2. Tienes que hundir tu scoby en esta mezcla y dejarla fermentar durante un período que variará en función de la temperatura, la luz y los ingredientes, pero nunca inferior a los siete días. Tapa tu recipiente con un trapo y déjalo reposar alejado de la luz y de las altas temperaturas.
  3. Vete probando día a día tu té kombucha hasta que consigas el sabor que buscas, pero siempre cumpliendo con esos siete primeros días. Tu scoby debería flotar, pero si ves que se hunde al principio, no te preocupes, porque puede tardar un par de días.
  4. Transcurrido este tiempo, retira con una cuchara de plástico tu scoby y cuela el líquido. Embotéllalo y conserva en el frigorífico al menos cinco días antes de su consumo. 

Cuestiones prácticas para hacer té kombucha casero

Además de la paciencia y el cariño (nuestras expertas aseguran que una de las claves del éxito de nuestra bebida fermentada es mimar mucho nuestro scoby), te contamos algunos consejos o tips que pueden ayudarte en el proceso:

  • No utilizar recipientes ni utensilios de plástico para su elaboración o conservación. Utilizar siempre vidrio.
  • Controlar la temperatura durante todo el proceso (no superar los 25 ºC) y la luz (no exponer el recipiente directamente a los rayos de luz).
  • Cubrir nuestro scoby con un trapo de algodón y una goma que permita que éste se ajuste perfectamente al recipiente.
  • Tener mucha paciencia. Los períodos de fermentación varían, por lo que es mejor ir probándolo día a día para comprobar cómo va cambiando de sabor.
  • Cierra herméticamente tu té kombucha y consérvala en la nevera para que pueda durarte hasta un año en condiciones óptimas de consumo.