Si tu smartphone te estresa es posible que sufras tecnoestrés

Si tu móvil te estresa es posible que sufras 'tecnoestrés'

El constante uso de dispositivos electrónicos y la presencia de internet en nuestra vida generan un tipo de estrés que es posible que padezcas.

by Cristina Soria

Las nuevas tecnologías evolucionan a una velocidad tan vertiginosa, y ocupan un lugar tan destacado en nuestro día a día, que es inevitable que en algún momento (o en muchos) nos hayamos sentido estresados por su culpa. Existe un término para hablar de los efectos negativos que la tecnología en nuestro bienestar, y es tecnoestrés.

Pero si piensas que esto es un mal reciente que nos afecta desde hace poco, has de saber que el término se acuñó hace más de 20 años, en concreto en 1984. Ese año, Craig Brod, un psiquiatra norteamericano, que ya en aquel entonces se refería a este concepto como una enfermedad causada por no saber adaptarse a las nuevas tecnologías y gestionarlas de manera saludable.

El término ha ido evolucionando con los años, al igual que lo ha hecho la tecnología, y a día de hoy se utiliza para hablar del desajuste que sentimos entre el exceso de demanda por parte de las nuevas tecnologías y el hecho de que no podemos prestarles toda la atención que nos exigen.

El smartphone, tan útil, pequeño y aparentemente inofensivo, puede hacernos más daño del que pensamos. Su pantalla siempre está dispuesta a recordarnos todos los mensajes y correos que tenemos que leer, además de un sinfín de notificaciones de las muchas aplicaciones que tenemos descargadas. Con él podemos repasar la prensa, comprar ropa y comida, reservar un viaje y ver un capítulo de nuestra serie favorita. Es decir, podemos pasar las 24 horas del día pegados a nuestra pantalla por uno u otro motivo.

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Hay diferentes tipos de 'tecnoestrés'

Lo más habitual es padecer la llamada tecnoansiedad, se manifiesta con molestias físicas a causa del tiempo que pasamos frente a las pantallas, como sobrecarga en el dedo (que puede degenerar en artrosis), síndrome del túnel carpiano, o estrés visual.

La tecnofatiga hace referencia al cansancio mental causado por no ser capaces de asimilar y estructurar toda la nueva información que nos llega a través de internet. Es comprensible sentir esta fatiga, porque es una realidad que el flujo de información que nos llega a través de la red es infinito. 

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La tecnoadicción, fácilmente reconocible, es esa necesidad difícil de controlar de estar constantemente conectado a internet, y de usar la tecnología en cualquier situación. El contacto virtual con la gente tiene mucho peso aquí, porque sentir que tenemos amigos en cualquier momento del día, contestando a nuestros mensajes, publicaciones, etc. es una falsa forma de sentirnos bien.

También puede ocurrir lo contrario, la tecnofobia, que supone un rechazo a la tecnología que puede estar provocado por un miedo irracional, por falta de comodidad al usar los dispositivos tecnológicos, o por temor a no saber usarlos.

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Cómo superar el 'tecnoestrés'

Para evitar sufrir este tipo de estrés, o para ponerle freno lo antes posible, puedes tomar algunas medidas sencillas, pero efectivas, que te ayudarán a que la tecnología no se adueñe de tu tiempo y tu vida.

Lo más importante es buscar la manera de respetar el tiempo que pasas en familia y con amigos. Por eso es importante que a las horas de las comidas no se utilicen tablets o smartphones, y tampoco en los tiempos en los que se hacen actividades en común, como conversar o ver la televisión juntos. No hay nada más saludable y menos estresante que vivir el aquí y ahora con la gente que te rodea. 

Determina a qué hora del día desconectas por completo y dejas de estar disponible, especialmente para el trabajo. Siempre que puedas, ten tu móvil en silencio, y libérate de la presión autoimpuesta de contestar de manera inmediata a los mensajes y correos, porque no estás obligado a hacerlo. 

Por último, no descuides las actividades que te hacen sentir bien y que contrarrestan todo el estrés que pueden causarte las tecnologías, como hacer ejercicio físico, leer, escuchar música, meditar, hacer planes con amigos… 

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