La normativa prohíbe que pongas algunos nombres a tus hijos

La normativa prohíbe que pongas algunos nombres a tus hijos

La normativa para la validación de nombres de recién nacidos no se cierra a casi ningún nombre, pero hace casi imposible que un funcionario acepte tramitar uno que pueda acarrear problemas al bebé en un futuro.

by Cristina Soria

Según la ley, a la hora de inscribir a un recién nacido ambos progenitores deben estar presentes en el registro si no están casados para aceptar ante el funcionario del Registro Civil su conformidad en cuanto a esa decisión. Pero si están casados bastará con que uno de los dos se persone e inicie el trámite.

Además, también es decisión de los padres el orden de los apellidos; pero la normativa marca que para esta unión todos los demás hijos deberán mantener el mismo orden que se inició con el primero. En el caso de familias monoparentales, el padre o madre podrá elegir el orden de los apellidos de forma unilateral o replicar los suyos propios.

Prohibiciones claras e inmediatas

Según esta normativa, que ha sufrido modificaciones aunque originalmente se aprobó en 1957, no se pueden registrar nombres de más de un nombre compuesto, ni más de dos simples. Es decir, que “José María Luis Fernando” no podría registrarse, y tampoco “Javier Pedro Oscar”.

Además, en función del sexo de nacimiento del bebé, no se le puede nombrar con el nombre de otro sexo, ni utilizar los nombres compuestos de forma inversa, es decir, no se puede registrar a un niño como “María José” ni a una niña como “José María”, siendo siempre el primer nombre del compuesto el que debe coincidir con el sexo de nacimiento del bebé.

Tampoco es posible registrar diminutivos, pero desde 2004 sí se aceptan nombres derivados como Lola, Marisol o Curro.

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Peculiaridades locales

El Registro Civil en España no es único. Eso quiere decir que en cada zona del país el lugar donde se registran los nombres de los recién nacidos depende de su propio ayuntamiento o de la comunidad autónoma. Esto facilita que, según la zona del país, se pueda atender de forma personalizada a los nombres que en una parte de España pueden ser considerados extraños y en otras muy normales.

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Ese es el caso de Llanos, un nombre atípico si vives en Galicia o Cataluña, y que sin embargo es extremadamente común en la provincia de Albacete. Sin embargo, el hecho de que el Registro Civil no sea único y facilite que los nombres que, además, provienen del euskera, gallego o catalán no sufran discriminación en sus propias zonas de actuación, sí hace que registrar a un recién nacido con un nombre de otra zona, alejada, pueda resultar complicado.

Cuidado con los juegos de palabras

Según la normativa, cualquier nombre aceptable siempre debe ser decoroso y no presentar un problema a futuro para el bebé. Es decir, que cualquier combinación que pudiera resultar jocosa (Blanca de nombre y Nieves de apellido) u ofensiva (Hitler de nombre), podrían verse rechazadas por el Registro Civil.

La decisión siempre es del funcionario que atiende la solicitud. Esto hace que no exista un listado de nombres prohibidos, y que siempre el criterio para aceptar un nombre y rechazar otro sea en función de la decisión de quien debe validar este registro a nivel administrativo. Como se trata de una decisión subjetiva que no atiende a una prohibición concreta, en España sí se han llegado a registrar personas con el nombre propio de Superman o Lady Di.

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Qué hacer si el nombre es denegado por el Registro Civil

Si se da el caso de que el funcionario encargado del Registro Civil invalida nuestra petición, el siguiente paso a dar es elevar la decisión a otro funcionario del mismo registro, realizando la petición formalmente en este órgano. Según el Ministerio de Justicia, lo que prima es la libre elección de los padres, pues es un derecho, y lo más probable es que ante la petición de revisión esta sea atendida.

En caso negativo, existe un órgano regulatorio que puede corregir el error. Se trata de la Dirección General de los Registros y del Notariado, y permite la recepción de quejas para estudiar de forma individual los casos en los que exista una discrepancia entre el criterio de los padres y de los funcionarios encargados de validar el registro.

En este sentido, el tiempo apremia. La inscripción del bebé en el Registro Civil no es solo una cuestión de su nombre, sino que es en el momento en el que figura registrado que ya consta como ciudadano con derechos, y este primer hecho administrativo constituye el primer paso, y más importante, para dotar al bebé de derechos y hacerle beneficiario de los servicios públicos.

Los bebés pueden darse de alta en el Registro Civil pasadas las primeras 24 horas de su nacimiento, y este periodo no debería exceder los 30 días naturales, por lo que si precisamos emitir una queja a la Dirección General de los Registros y del Notariado estaríamos retrasando el resto de cuestiones relacionadas con el bebé, como darle de alta en el sistema sanitario de la seguridad social, informar a Hacienda para los beneficios fiscales y aplicar a guarderías públicas, etc.

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