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¿Por qué se retrasa el parto y cuándo hay que inducirlo?

La razón exacta de por qué se puede retrasar un parto no se sabe con seguridad. De hecho, ni siquiera la comunidad médica sabe, exactamente, por qué ocurre este fenómeno que se conoce como embarazo cronológicamente prolongado (ECP)

by Nuria Safont

Que la fecha del parto se retrase unos días es normal. Sin embargo, cuando un embarazo dura más de lo normal (una gestación normal dura, aproximadamente, 40 semanas) es muy probable que haya que inducirlo para evitar riesgos para la madre y el bebé. Pero, ¿por qué se retrasa el parto? “Las causas del embarazo cronológicamente prolongado (ECP) se desconocen pero hay factores de riesgo comunes como, por ejemplo, antecedentes de ECP, obesidad materna, aumento excesivo de peso durante la gestación, primer embarazo en mujer mayor de 40 años o raza caucásica”, indica la doctora Sandra Ortega, ginecóloga del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime

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Lo que sí está claro es que una gestación prolongada tiene riesgos. “El ECP se asocia a un aumento de la morbimortalidad fetal como oligoambios (falta de líquido amniótico), macrosomía fetal (feto grande), distocia de hombros (dificultad de los hombros para salir del canal de parto), aspiración meconial (aspiración de heces fecales presentes en el líquido amniótico) y acidosis fetal con bajo test de apagar. También la madre puede sufrir desgarros del canal de parto por mayor incidencia de partos instrumentados”, indica la especialista. Posiblemente, debido a estos riesgos, la duquesa de Sussex, Meghan Markle, ha tenido que renunciar a su deseo de dar a luz en su casa y ha tenido que hacerlo en el hospital.

¿Cuándo se considera que un embarazo dura más de lo normal?

El embarazo cronológicamente prolongado tiene lugar cuando se sobrepasan las 42 semanas, es decir 294 días. Ante esta situación, la evidencia científica muestra mejores resultados perinatales cuando el embarazo se finaliza a partir de las 41 semanas. Con el consentimiento de la paciente, valorando beneficios y riesgos, se aconseja la inducción del parto entre las 41 y 41,3 semanas. Las inducciones se realizan con prostaglandinas vaginales u oxitocina sintética.

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¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina es una hormona que se produce en el hipotálamo (un área situada en el cerebro) y liberada a través de la neurohipófisis. Se produce por la distensión del cérvix uterino y la estimulación del pezón. “Esta hormona actúa sobre receptores situados en el músculo uterino provocando las contracciones del mismo durante el parto”, indica la doctora Ariana Serrano, ginecóloga de Dexeus Mujer.

Normalmente, se utiliza oxitocina sintética para regular y estimular la presencia de contracciones durante el parto. Sobre todo, “cuando la frecuencia o la intensidad de las contracciones no es la adecuada para el correcto progreso del parto o en el caso de una inducción de parto”, añade.

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¿Cómo se administra?

La forma de administración de la oxitocina es endovenosa, principalmente, aunque también se puede administrar intramuscular. La Organización Mundial de la Salud recomienda administrar una dosis de 10 UI en todos los partos para prevenir la hemorragia postparto. En caso de administrarla para la inducción del parto, se debe comenzar siempre a la menor dosis posible, y subirla dosis si es necesario. Para ello hay que tener en cuenta que el efecto de la oxitocina es lento, tarda de 30 a 40 minutos en conseguir un efecto detectable.

Aunque se trata de un fármaco seguro, “hay que monitorizar de manera continua la frecuencia cardíaca fetal, para advertir si las contracciones afectan negativamente al bebé. En caso de mujeres con cesárea previa, puede existir el riesgo de rotura uterina, por eso no se recomienda su uso en estas pacientes, o si es necesario, se debe administrar a baja dosis y con control estricto de la madre y el bebé”, concluye la doctora Ariana Serrano.