Sociedad

Beatriz y Raúl: una boda con mucho ritmo

Se casaron el pasado 29 de marzo en el municipio jienense de Torreperogil, y su enlace contó con la música de una pianista, un saxofonista y el propio novio, que le dedicó un par de canciones a su mujer

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Raúl y Beatriz, besándose, ya como 'marido y mujer'.
©Mariquilla Cuevas

Beatriz Sánchez y Raúl Sánchez se casaron el pasado 29 de marzo en una ceremonia civil que tuvo lugar en el complejo Aguasblanquillas, en el municipio de Torreperogil, Jaén.

Su historia comenzó hace más de una década. Aunque él vivía en Vilches y ella en Navas de San Juan, dos pueblos jienenses a apenas 20 kilómetros de distancia, no se conocieron hasta que se mudaron a Granada para estudiar en la universidad.

Según cuenta Beatriz, a pesar de que tenían varios amigos en común, tardaron un tiempo en coincidir. El momento se presentó cuando Raúl organizó una fiesta de cumpleaños en su piso de estudiante e invitaron a Beatriz. Diego, más conocido como ‘Mosky’, les presentó, y entonces surgió la magia. Podría decirse que lo suyo fue pura química.

Un 24 de marzo, Beatriz y Raúl decidieron visitar a una prima de Beatriz que vivía en Zaragoza, y de paso, ver el Monasterio de Piedra. A la hora de la comida, Raúl apareció con varias velas y le cantó a su novia el ‘cumpleaños feliz’ delante de todos los estaban con ellos en una de las estancias.

Lo que ella no esperaba en absoluto era que, además de felicitarle su cumpleaños, Raúl le tenía preparado un regalo muy especial: una esclava en la que aparecían sus nombres y la fecha en la que iniciaron su noviazgo. Pero en esta pulsera había también un espacio que, tal y como le explicó Raúl, estaba reservado para grabar el día de su boda. Sólo quedaba que ella confirmase cuándo sería.

Después de esta pedida de mano tan peculiar, finalmente estipularon que el 29 de marzo de 2018 era el día idóneo para su enlace.

Y si su proposición de matrimonio resultó original, la ceremonia no se quedó atrás. Un amigo de Raúl, Berna, concejal del ayuntamiento de Torreperogil, fue el encargado de oficiar el acto, y una prima de Beatriz, la pianista María Mechón, compuso la canción con la que la novia hizo su entrada en Aguasblanquillas.

Tanto Raúl como Beatriz querían una boda al aire libre, así que este mismo lugar sirvió más tarde como escenario de la gran celebración. Los recién casados contrataron a un saxofonista para que amenizase el banquete, una elección que no es muy habitual en Jaén.

Sin embargo, el sonido del saxofón conquistó a los invitados, que no pudieron evitar salir a la pista de baile.

De hecho, esta boda fue muy musical. El propio Raúl y un testigo le dedicaron a Beatriz una canción con mucho significado para los jienenses, ‘Andaluces de Jaén’. Todo un ‘himno’ para los inmigrantes que dejaban Jaén y se iban a vivir lejos de su tierra.

Tangos del almendro’ fue otro de los temas que el novio se animó a cantar y que emocionó a Beatriz.

La abuela materna de la novia, Antonia López, se convirtió en la otra protagonista del enlace, ya que Beatriz le regaló su ramo. “Le hizo muchísima ilusión” cuenta. “Nos encantó hacerle partícipe de un día tan bonito y especial también para ella”.

Tampoco podrá olvidar el orgullo que sintió el momento en que su sobrina, Paula, de once años, leyó unas palabras en la ceremonia.

Así, rodeados de sus seres más queridos, fue como Raúl y Beatriz festejaron que ya eran ‘marido y mujer’.

 

 

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