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La boda de Marga y Joan: un 'sí, quiero' con mucho significado

La pareja pasó por el altar el pasado octubre en la iglesia de Santa Anna, en el municipio mallorquín de Muro. El mismo sitio donde los padres de Marga se casaron

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Marga y Joan se miran, muy enamorados, el día de su boda.
©Vis&Co

El destino quiso que Marga Font y Joan Payeras se conocieran en 2006. Joan era el hermano de una amiga de Marga, que estudiaba con ella en la universidad.

Sin embargo, no sería hasta seis años más tarde que comenzarían su historia durante las fiestas de ‘La Beata’, que se celebran en el pueblo mallorquín de Santa Margarita.

A principios del mes de octubre de 2017, en un paseo por Palma de Mallorca, Joan decidió entrar a la joyería favorita de su novia. Allí le pidió a Marga que se probase un anillo, y tras asegurarse de que era el que ella quería, le dio la sorpresa: era su anillo de pedida.

Un año después, el 13 de octubre de 2018, Marga y Joan se daban el ‘sí, quiero’ en la iglesia Santa Anna del municipio de Muro, en Mallorca. El mismo lugar donde los padres de Marga se habían unido en matrimonio.

Marga llegó al templo con un cortejo de excepción en el que estaban los hijos de sus mejores amigas y la ahijada de su novio. Para la ocasión, escogió un vestido y un velo diseñados por ella misma, que dejó en manos del taller de alta costura ‘Company de Palma de Mallorca’. Su tocado fue obra de ‘Tocados Art Joana’, mientras que ‘Bombillas y flores’ confeccionó su ramo.

Joan, por su parte, se decantó por un traje de ‘Uomo nvios’ y unos gemelos que le regaló su ahijada.

El sacerdote Guillem Feliu, amigo de la familia de la novia, se encargó de oficiar la ceremonia religiosa, haciendo así el enlace aún más especial.

Y si la iglesia tenía mucho significado para Marga, el escenario del banquete no iba a ser menos. Por ello, la novia quiso celebrarlo en el propio claustro de la iglesia, donde su madre ya festejó su comunión.

Sin duda, el sitio perfecto para Joan y Marga, que vivieron algunos momentos muy divertidos junto a sus seres queridos, como las simpáticas fotos que se hicieron en el fotomatón que instalaron.

En cuanto finalizó la comida, Marga quiso agradecer a todos los invitados su compañía en este día tan importante para ella y Joan. Sin embargo, la mención especial fue para su abuela materna, una persona a la que se sentía muy unida y a la que le “hubiera hecho más ilusión la celebración de la boda en el enclave que se hizo”, según explica la propia Marga.

Por ello, hizo una excepción. En vez de lanzar su ramo para ver quién sería la próxima afortunada en casarse, lo guardó, y al día siguiente lo dejó sobre la tumba de su abuela fallecida.

No por ello los recién casados se olvidaron del resto de asistentes. A sus amigos Carlos y Laura, que estaban a un paso del altar, les entregaron una caja para las alianzas, al tiempo que a María y Tomeu les dieron un marco donde se podía leer 'Los próximos'.

Dado que entre los invitados también había muchos que cumplían años esa misma semana,  los novios les prepararon una espectacular tarta para que celebrasen su cumpleaños con ellos. Así, Joan y Marga hicieron a todos partícipes de este día que jamás olvidarán.

 

 

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