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La boda de Ana y Javier en el monasterio de las Agustinas Recoletas de Pamplona

La pareja se dio el 'sí, quiero' el pasado mes de septiembre en este templo navarro

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Javier y Ana, ya como 'marido y mujer'.
©Pixelart creativos

Aunque Ana Ainciburu y Javier Istúriz se conocieron en la Universidad, no comenzaron su relación hasta diez años más tarde.

Tras un tiempo juntos, Javier aprovechó un viaje de vacaciones a Calella de Palafrugell, en la Costa Brava, para pedirle matrimonio a Ana. Una proposición que a ella le pilló por sorpresa, pero que aceptó sin dudar.

El pasado 29 de septiembre, Ana y Javier pasaban por el altar de la iglesia del monasterio de las Agustinas Recoletas en Pamplona –Navarra-. La emotiva ceremonia fue oficiada por el padre José Antonio Goñi, y contó con la música del violín de uno de los hermanos de Javier, Iván.

Después de darse el 'sí, quiero', los novios celebraron su unión en una finca ubicada en el municipio navarro de Marcilla. Allí, los recién casados disfrutaron de una divertida fiesta junto a todos sus invitados.

Diego Aguas se encargó de amenizar la velada, al igual que unos amigos de Javier, que tenían un grupo de música en su etapa universitaria. Al tratarse de una ocasión tan especial, decidieron retomar su actividad musical por un día. “Les convencí para que tocaran en la boda y ver la cara de Javier no tuvo precio”, asegura la propia Ana.

Sin embargo, nos cuenta que para ella los dos momentos más emotivos fueron la entrada a la iglesia, acompañada de su padre y padrino, y “el baile con los tres hombres de mi vida: mi marido, mi padre y mi abuelo”. Con este último bailó ‘Noches de boda’, de Joaquín Sabina.

Para este día "espléndido en el que no pararon de bailar desde las 7 de la tarde", Ana escogió un vestido de la diseñadora Alicia Rueda, que acompañó de una mantilla con mucho significado. Se trataba de una pieza heredada de su bisabuela, y fue la misma que eligió su madre, Paz Frauca, para casarse con su padre, Javier Ainciburu. Su ramo, en tonos verdes y burdeos, lo dejó en manos de la floristería ‘El árbol’, al igual que la decoración floral de la iglesia.

Javier, por su parte, lució un chaqué a medida de ‘Scalpers’, que combinó con una corbata de ‘Hermès’.

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