Sociedad

Iago y Tatiana, la historia de un amor a primera vista

Ni los miles de kilómetros que les separaban –él es gallego y ella americana- fueron un impedimento para esta pareja, que se dio el ‘sí, quiero’ el pasado septiembre en Bueu, en Pontevedra

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El amor entre Iago y Tatiana demuestra que no el amor no entiende de fronteras ni barreras.
©Instantánea y Toma primera

Iago Moreno y Tatiana Nin aseguran que sus caminos ya se habían cruzado incluso antes de conocerse. Aunque él es gallego y ella estadounidense, el destino quiso que ambos decidiesen estudiar un año de su carrera en una universidad extranjera, donde se hicieron amigos de dos personas muy especiales para ellos, Ersin y Steph Kara.

Tiempo después, sus dos amigos se enamoraron, y en 2015 pasaron por el altar en Estambul –Turquía-. Por aquel entonces, ni Tatiana ni Iago se conocían, pero sería en esta boda cuando por fin se encontraron, y “nació algo distinto”.

Al principio, todo les parecía una locura. Entre ellos se interponían miles de kilómetros, un idioma diferente, un océano… Y aun así, sintieron que lo suyo era algo más que una amistad, que tenían que luchar por estar juntos. “No hay nada imposible”, aseguran.

Desde el primer momento, Iago ya bromeaba con casarse con Tatiana, y su proposición se convertiría en realidad dos años atrás, durante una visita de Tatiana a España.

Como tenían la costumbre de entregarse un regalo cada vez que se veían, Tatiana no se esperaba que el nuevo presente que le acababa de dar Iago era diferente. Parecía un regalo más entre otros muchos, envuelto en una gran caja. La sorpresa llegó al descubrir que dentro de ésta, había otras cajas más pequeñas que escondían otra minúscula que albergaba un anillo. Y en ese momento, arrodillándose ante ella, Iago le preguntó si quería casarse con él.

El 2 de septiembre del pasado año, los novios se daban el ‘sí, quiero’ en una ceremonia civil que fue oficiada por dos amigas de la pareja, Iria y Lyrica.

La celebración tuvo lugar en el invernadero del Pazo de Santa Cruz, en Bueu –Pontevedra-. Este sitio enamoró tanto a Iago como a Tatiana, que nada más verlo, supieron que sería el espacio idóneo para festejar su gran día. Un escenario que recordaba las raíces gallegas del novio, y que también encantó a los invitados que viajaron desde América para asistir al enlace.

En un guiño a su país, Estados Unidos, Tatiana escogió un vestido de Galina Signature, que acompañó con un velo de David’s Bridal –dos firmas americanas-.

Sin embargo, su ramo fue la pieza más especial que lució. No sólo por ser un regalo de una de las invitadas, sino porque en él llevaba una foto de su madre, que falleció cuando ella tan sólo tenía 15 años.

En su boda de ensueño tampoco faltaron actuaciones como la de la familia de su ya marido, que dejó boquiabiertos a todos los invitados con un baile típico gallego.

El chef Pepe Solla, que cuenta con una Estrella Michelin, se encargó del menú, y tras el banquete, comenzó la ‘hora loca’. “Incluso la persona más tímida brilló sobre la pista”, apunta la novia. “12 horas de risas y baile” que reunieron a sus seres más queridos.

“Nunca, ni en nuestros mejores sueños, hubiésemos imaginado un día tan perfecto. 120 amigos y familiares llegaron desde 13 países diferentes para asistir a nuestra unión”, en palabras de Tatiana.

 

 

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