Sociedad

Simeón de Bulgaria recibe el Premio Embajador José María Velo de Antelo

El Rey Simeón II de Bulgaria recogió esta distinción, concedida por la Academia de la Diplomacia, que destaca su trayectoria en favor de la libertad, la paz y la concordia entre las naciones

Simeón de Bulgaria confesó sentirse "abrumado" por la concesión de este premio, que reconoce su trayectoria a favor de la libertad, la paz y la concordia entre las naciones.
©Marta de los Ríos

Simeón de Bulgaria recibió ayer una importante distinción. El último Rey de los búlgaros fue galardonado con el Premio Embajador José María Velo de Antelo a la lucha por la libertad de los pueblos, un galardón concedido por la Academia de la Diplomacia del Reino de España a aquellas personalidades de gran repercusión internacional que cuentan con "eminentes trayectorias en favor de la libertad, la paz y la concordia entre las naciones".

El Marqués de Villafranca del Ebro, el embajador Eduardo de Laiglesia, fue el encargado de abrir el acto, que se convirtió en todo un homenaje a este "hijo, nieto de Rey y Rey él mismo", en palabras de Amadeo Martín-Rey y Cabieses, académico de la Real Academia de la Historia. Un monarca que accedió al trono con apenas seis años, tras el fallecimiento de su padre, el zar Boris III, después de una tensa entrevista con Hitler, y en plena Segunda Guerra Mundial. En 1945, se formaba en Bulgaria el nuevo gobierno comunista, y un año más tarde, Simeón de Bulgaria, su madre, la reina Juana, y su hermana se veían obligados a abandonar su patria.

En el exilio, recalaron en Alejandría, donde les recibió su abuelo, Víctor Manuel III de Italia -también exiliado-, para, finalmente, llegar a nuestro país en los años 50. Aquí, el rey Simeón II de Bulgaria se casó con Margarita Gómez-Acebo, prima de Luis Gómez-Acebo, marido de la infanta Pilar. Margarita se quedó huérfana a comienzos de la Guerra Civil, y según explicaba Amadeo-Martín Rey y Cabieses, quizá esa experiencia de dolor "les unió aún más".

El académico no dudó en repasar los logros de un "hombre europeísta", que entiende como pocos la idiosincrasia de los pueblos de Europa y que, "aunque conoce bien el pasado, siempre mira hacia delante". "Europa corre por sus venas", afirmaba, y por ello no es de extrañar que sea todo un ejemplo de diplomacia. También habló de la gran amistad que le une al rey Juan Carlos I, con quien comparte sangre Borbón y Orleans. La relación entre ambos reyes es tan estrecha, que Simeón de Bulgaria voló desde Sofia para asistir a la abdicación de don Juan Carlos, celebrado en el Salón de las Columnas del Palacio de la Zarzuela, y éste le concedió el Toisón de Oro, la más alta distinción de la Corona Española, en 2004.

Simeón de Bulgaria confesó sentirse "abrumado" ante el homenaje que se le había organizado en un lugar tan emblemático de la capital como es el Casino de Madrid. El Monarca aprovechó su discurso para hablar de su país, un pueblo "capaz de comprenderse y adaptarse". Asimismo, destacó la importancia de recordar siempre los orígenes, asegurando que "si uno no sabe de dónde viene, poco porvenir tiene". 

Tanto es así, que este Rey, "que nunca dejó de serlo", recopiló las vivencias de su apasionante vida en una autobiografía, Un destino singularque presentó hace cuatro años en presencia de don Juan Carlos y doña Sofía. 

En esta ocasión, Simeón de Bulgaria volvía a rememorar su pasado en la entrega de este premio, que recogió de manos de Eduardo de Laiglesia. El Marqués de Villafranca del Ebro estuvo acompañado de José Carlos Ruiz-Berdejo, vicepresidente de la Academia de la Diplomacia, Rafael Orbe Corsini, presidente del Casino de Madrid, el embajador Arturo Pérez, Santiago Velo de Antelo, presidente de la Academia de la Diplomacia, y José María Ulrich, presidente de honor de la Academia de la Diplomacia, que viajó desde París para estar presente en este evento.

Santiago Velo de Antelo es, además de presidente de la Academia de la Diplomacia, hijo de José María Velo de Antelo, uno de los fundadores de la institución, que da nombre al galardón. De hecho, este premio busca, a su vez, recordar a este diplomático que tanto hizo por profundizar en la faceta educativa y formativa de los diplomáticos y otros vinculados con la diplomacia a través de la Escuela Diplomática, donde fue Embajador-Director, entre otras instituciones. 

Por último, se procedió a nombrar a los nuevos miembros de la Academia de la Diplomacia: Juan Antonio Martínez-Cattáneo Hingston, embajador de España, Alfonso María Dastis Quecedo, exministro de Asuntos Exteriores, Hong-jo Chun, embajador de la República de Corea ante el Reino de España, Humayoon Rasaw, embajador de la República Islámica de Afganistán ante el Reino de España, Michèle Pranchère-Tomassini, embajadora del Gran Ducado de Luxemburgo ante el Reino de España, Katarina Lalic Smajevic, embajadora de la República de Serbia ante el Reino de España, Silvia Iranzo Gutiérrez, embajadora de España en el Reino de Bélgica y Secretaria de Estado de Comercio, Imad Absaoui, diplomático del Reino de Marruecos, César Campuzano Robledo, secretario general del Casino de Madrid, Guillermo Torres-Muñoz y Osácar, Canciller de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V, Alejandro de La Cerda, cónsul honorario de Rusia para el Sur-Oeste de Francia, José Luis Yzaguirre Romero, director del Foro "Diplomacia y Sociedad Civil" del Casino de Madrid, y Andrés Fornes, cónsul honorario de Lituania.

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