Sociedad

La boda de Carmen y Pelayo en un palacete de Gijón

Los novios se dieron el 'sí, quiero' en la Finca Villa María, en el municipio de Somió

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Carmen y Pelayo se dan un romántico beso. La pareja estaba tan emocionada, que no pudo esperar a que el oficiante de la ceremonia les diese el tradicional permiso para darse el beso que selló su unión.
©Marina Palacios

Carmen Baizán y Pelayo Álvarez se conocen desde hace más de diez años. Carmen siempre trabajó con Pelayo, y ambos eran "amigos, confidentes". Lo que no se imaginaban es que esta bonita amistad se convertiría en amor. En un viaje a Madrid, cuando celebraban su segundo aniversario como pareja, se comprometieron. 

El pasado 6 de julio, la pareja se casaba en una ceremonia civil oficiada por el alcalde del municipio asturiano de Siero, quien, además, era uno de los mejores amigos de Pelayo. 

Para el acto religioso, Carmen escogió un vestido y un velo de Pronovias, que acompañó de un ramo creado por 'Flores Pando'. Un bouquet lleno de peonías blancas, recogido con un lazo rosa palo, que combinaba con sus zapatos de Giuseppe Zanotti. 

Según confiesan, la lectura de sus votos fue el momento más bonito del acto. "Llévabamos toda la ceremonia emocionados con las palabras de los testigos, y cuando cogimos el micrófono, fue muy especial", detalla Carmen. De hecho, no esperaron a que el oficiante diese permiso para "besar a la novia", y decidieron adelantar el esperado beso que sellaba su unión. 

Rodeados de sus seres queridos, "los más importante" para ellos, se dieron el 'sí, quiero'. Tanto el acto como la posterior celebración tuvieron como escenario la Finca Villa María, en el municipio de Somió, Gijón. Este espacio cuenta con un palacete que se ordenó construir en la última década del siglo XIX para el industrial Tomás Zarracina Rodríguez, y sirvió de marco a su boda de ensueño. 

Allí, compartieron instantes que nunca olvidarán, como la cena. Tal y como apunta Carmen, antes de que comenzase, proyectaron un vídeo en el que se veía cómo fueron los preparativos de sus prendas, mientras sonaba la voz de Pere Molina, recitando un romántico texto. Acto seguido, se encendieron las luces, y descubrieron que Carmen había cambiado su vestido de novia por un modelo de pederería, confeccionado en el atelier 'Rosa Fresa'.

En el enlace también hubo espacio para la solidaridad. Carmen está muy implicada con la asociación asturiana 'Deporte vs. Cáncer infantil', que apoya la lucha contra esta enfermedad. Por ello, los recién casados quisieron donar los detalles del enlace a esta causa.

 

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