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Lo que debes saber antes de viajar a Pompeya

La visita a esta próspera ciudad romana sepultada por la lava tras la erupción del Vesubio tiene como plato fuerte los exquisitos frescos que decoran sus villas patricias. Pero el recorrido por su descomunal recinto de ruinas depara más sorpresas y desvela cómo era el día a día en un puerto comercial en el siglo I. ¿Por dónde empezar?

by si ELENA DEL AMO

Pompeya se encuentra a poco más de una hora de distancia en tren –tomando una de las líneas de la Circumvesuviana– desde Nápoles, a donde se puede llegar en vuelo directo desde varios aeropuertos españoles por incluso menos de 100 €. También hay viajes organizados, con vuelos y hotel en Nápoles, que incluyen esta visita, así como la de la vecina ciudad de Herculano.

UN POCO DE HISTORIA

Aquel fatídico 24 de agosto del año 79 amaneció casi como un día cualquiera. Nada hacía presagiar la hecatombe que se cernía sobre Pompeya, por entonces una próspera ciudad comercial donde las vides de las que hacían muy buen vino crecían extramuros, fabricaban un garum famoso en todo el Imperio y hasta su puerto llegaban las mercaderías que se vendían en sus tiendas o se facturaban a Roma. La furia de la naturaleza hizo que el Vesubio, aquel coloso que llevaba una eternidad dormido empezara a rugir y en cuestión de horas todo quedara cubierto por toneladas de ceniza y sedimentos: sus tabernas y casas nobles a lo largo de sus empedrados, el foro y el anfiteatro donde luchaban los gladiadores, las termas, los templos para honrar a Apolo o a Júpiter y hasta el lupanar. Después de 17 siglos olvidado del mundo, Pompeya volvió a ver la luz cuando el futuro Carlos III, por entonces rey de Nápoles, financió las primeras excavaciones. Su descubrimiento fue un hito entonces y hoy sigue asombrando a quienes la visitan.

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LA VISITA

El monumental recinto tiene varias puertas de acceso, pero la principal es la denominada Puerta Marina. Si se va a hacer por libre, lo mejor es programar el recorrido con antelación, hacerse con el mapa a la entrada del recinto con las diferentes rutas recomendadas (para 2, 3 o 5 horas) o con audioguías. Así se va descubriendo poco a poco cómo discurría el día a día en una ciudad de provincias de los tiempos de Tito: los oficios de la época, los grafitis en latín coloquial por sus muros, lo que servían sus restaurantes o despachaban sus mercados, las rodadas de los carruajes sobre sus adoquines, sus monumentos públicos y religiosos o sus domus más ilustres.

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LOS FRESCOS

El recorrido también va desvelando los maravillosos frescos que engalanaban muchos de sus edificios, algunos conservados en el imprescindible Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Si mansiones patricias como la Casa del Fauno, la del poeta Trágico, la de Amaranto o la de los Vettii dan fe de la sofisticación en la que vivían los que vivían bien, los frescos del burdel, que nadie por Pompeya se pierde, muestran muy explícitamente los servicios que allí se ofrecían en sus distintas salas. Los más espectaculares son los que decoran el triclinium de la algo más apartada Villa de los Misterios. Sobre unos preciosos suelos de mosaico hipnotizan sus paredes de rojo pompeyano, con una serie de murales habitados por mujeres iniciándose en el culto a Dioniso o, según otros investigadores, en los rituales del matrimonio. En estas enigmáticas escenas, dioses, seres mitológicos y humanos dan vida a uno de los conjuntos más completos y emocionantes de la iconografía romana de la época imperial.

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ENTRADAS

El precio de las entradas es de 15 €; gratuita para menores de 18 años y 2 € para el público entre 18 y 25 años. Existe una entrada para combinar Pompeya y los sitios arqueológicos de Oplontis y Boscoreale por 18 €. Se pueden comprar en las taquillas o u online. El acceso a las villas de Stabiae es gratis. Se pueden solicitar visitas guiadas en los puestos de guía de Porta Marina (en la oficina de información) y en piazza Esedra.

Y TAMBIÉN… LA VECINA HERCULANO

Aunque más pequeña que Pompeya, esta ciudad de la que queda a 40 minutos en tren, sufrió igualmente la furia del Vesubio y sus restos no desmerecen ante los de la mayor. Sus casas de ricos comerciantes y mercaderes, mejor conservadas aún, albergan a su vez frescos y mosaicos que dan fe, como en aquella, del lujo que la envolvía antes de tragársela la lava. Quizá sea buena opción visitarla durante la mañana para reservarse para después Pompeya. Ambas son Patrimonio de la Humanidad

GUÍA PRÁCTICA

DÓNDE DORMIR

En grandes clásicos de lujo de Nápoles como el Grand Hotel Vesuvio (vesuvio.it) o el Excelsior (excelsior.it), cuyas habitaciones sobre la bahía han alojado a celebridades como Alfred Hitchcock, Maria Callas o Rita Hayworth. También frente a ella, el hotel Romeo (romeohotel.it), lo último en diseño concebido por el Premio Pritzker de Arquitectura Kenzo Tange.

DÓNDE COMER

Sería raro no comer magníficamente en cualquier sitio de Nápoles aunque, sin falta, habrá que probar locales de lo más popular que son un pedazo de la historia de la ciudad, como la pizzería Brandi (brandi.it), inaugurada en 1870, o L’Antica Pizzeria Da Michele (damichele.net), de 1906.

MÁS INFORMACIÓN

Pompeya, pompeiisites.org