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Ourense en 2 días, lo que no te puedes perder en la ciudad

Escondida entre montes y brumas, Ourense se desparrama en torno al Miño. Sus fuentes termales, sus iglesias medievales, puentes y sus céntricas calles llenas de tabernas y terrazas en torno a la catedral donde se tapea dan para 48 horas en una ciudad todavía desconocida para muchos.

by hola.com

DÍA 1

DESCUBRIR EL CENTRO HISTÓRICO

Los jardines del Padre Feijoó son la entrada al centro histórico de Ourense y el mejor punto de partida para el primer paseo por la ciudad. Aquí mismo se encuentra la oficina de turismo, por si necesitas información más concreta de algún lugar. Para empezar por el principio, caminamos hacia As Burgas, tres fuentes termales cuya historia se remonta a tiempo de los romanos que forman parte de la simbología de la ciudad y de donde brota una milagrosa agua con una temperatura media de 60 grados y un caudal de 300 litros por minuto. La visita a las cinco salas temáticas de su centro de interpretación (rua do Vilar, 8) te ayudará a comprender mejor este lugar del patrimonio arqueológico.

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PLAZA MAYOR

Como así es desde hace siglos, la Plaza Mayor es el principal punto de encuentro de la ciudad. Es amplia, tiene forma irregular, soportales y la particularidad de que su suelo está levemente inclinado. En ella destaca la fachada clasicista de la Casa Consistorial, el antiguo Palacio Episcopal y, en un lateral, la casa de Fermín García, un bonito ejemplo de arquitectura modernista, con balconada y miradores acristalados.

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CATEDRAL DE SAN MARTIÑO

Subiendo por la plaza de las Damas irás a dar con el principal monumento de la ciudad, en torno al cual gira el centro histórico. De estilo románico tardío, es de las más antiguas de Galicia, como da pistas ese aire de fortaleza que la define. Su acceso se realiza por la plaza del Trigo, su fachada sur, pero para fijarse, la torre de las Campanas, con más de 40 metros de altura, el pórtico del Paraíso y los tesoros del museo catedralicio, entre otras joyas.

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SAN FRANCISCO

Continuando por la plaza de los Suaves y la del Corregidor se llega hasta el bonito claustro gótico de San Francisco, cuyos capiteles son todo un catálogo de seres mitológicos, animales y motivos vegetales. Al lado, la Escolma de Escultura, un espacio expositivo para conocer la historia de Ourense a través de piezas del Museo Arqueológico.

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OS VIÑOS, LA ZONA DEL TAPEO

Las callejuelas que rodean la catedral y hasta la plaza del Hierro se conocen como Os Viños, y es la zona del tapeo por excelencia de la ciudad. Hornos, Viriato, Lepanto, Unión, San Miguel, Eironciño dos Cabaleiros, La Paz… concentran un gran número de bares, restaurantes y tabernas donde lanzarse a probar la gastronomía local.

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LA RUTA TERMAL DEL RÍO MIÑO

Cinco kilómetros de senda peatonal concentran hasta siete instalaciones termales en las que descansar y disfrutar de un baño en plena naturaleza sea invierno o verano, algunas de acceso gratuito. Muíño da Veiga, la Estación Termal de Outariz, las piscinas de Outariz y Burga de Canedo, la fuente de Reza, además de la pequeña estación termal de Chavasqueira, de inspiración japonesa.

TARDE DE COMPRAS

Como tierra de comerciantes, por su ubicación, en una encrucijada de caminos, Ourense ha creado tendencia en el vestir, además de tener a dos ourensanos como Adolfo Domínguez o Roberto Verino como maestros del diseño. Paseo, Santo Domingo, Paz y alrededores son las céntricas calles por las que perderse. También la calle Colón, toda una tradición en la ciudad, donde encontrar tiendas dedicadas a la artesanía local. Sabores de Ourense (saboresdeourense.turismodeourense.gal), para productos gourmet y delicatessen y las últimas tendencias en diseño, en Vai Vai Mr. Can (aivaimrcan.com)

PARA CENAR

Después de un día de trajinar de aquí para allá, es hora de tomarse un merecido descanso y sentarse a disfrutar de una cena reposada, por ejemplo, en Nova (novarestaurante.com), cuya cocina de raíces ha sido reconocida con una estrella Michelin. Otros recomendados, son A Taberna (ataberna.com), con propuestas gallegas caseras a base de materias primas frescas y de temporada, o Pacífico (Pena Trevinca, 37).

DÍA 2

MAÑANA

La arteria comercial de la ciudad es la calle del Paseo, por la que llegamos al parque de San Lázaro, el centro urbano. En el camino varias esculturas en las que fijarse: la del Padre Feijoó, en los jardines que llevan su nombre; el fauno de Quesada, el dedicado a las lecheras, la del popular Carrabouxo… hasta llegar a la iglesia de los franciscanos, escondida entre modernos edificios.

DE IGLESIA EN IGLESIA

Primero la del antiguo convento dominico de Santo Domingo, en la calle del mismo nombre; después la barroca de Santa Eufemia –cerca del Teatro Principal–, la de la Trinidad, la de Santa María Madre, que ocupa la primitiva catedral, la capilla de la pequeña pero encantadora plaza de los santos Cosme y Damián, que acoge un curioso museo y su belén de Baltar, con más de una centenar de figuras de barro que recrean escenas tradicionales del mundo rural gallego… el catálogo de edificios religiosos parece no tener fin en la capital ourensana.

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PARA COMER

Podemos probar en otro de los restaurantes que no se han visitado el día anterior o volver a la calle Lepanto, el epicentro del tapeo para comer a base de pinchos en las barras o en las terrazas de bares como O Barallate, A Saia da Carolina, O Comelló, O Pote, O Enxebre o en O’Cogumelo.

TARDE EN LA ORILLA DEL MIÑO

La tarde se puede dedicar a pasear por la orilla del Miño, empezando desde el Puente Viejo, de origen romano, y pasando por otros dos que le cruzan, el Nuevo y el viaducto del tren. Podemos seguir ruta arriba para llega hasta la presa de Velle, la zona de Oira y el Aula de Naturaleza. O tomar el cauce del río Loña y continuar la senda que va a dar al conjunto arqueológico de Santomé, donde descubrir vestigios celtas y romanos en un frondoso bosque de robles y alcornoques.

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A la vuelta espera el Puente del Milenio, desde cuyas pasarelas contemplar una panorámica de todo el recorrido. Y un premio: un merecido premio en las termas de A Chavasqueira, un baño en las aguas con propiedades mineromedicinales de este conjunto de piscinas al aire libre donde el agua ronda los 40º.